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Estos símbolos, permiten alinearse con la voluntad divina que está en nuestro interior.
Con ellos aprenderemos a “sanarnos” a nosotros mismos y volvernos más completos, a reconectarnos con nuestro Yo Superior y con la energía divina.
A conectarnos con los Maestros Ascendidos, y los Seres Multidimensionales.
Si creamos armonía y equilibrio en nosotros mismos, luego podremos crearlo y anclarlo en el afuera, en el mundo. |
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- Traer al aquí y ahora, el poder creativo femenino de la Divinidad.
- Iluminación de nuestros cuerpos y células para reprogramar nuestro ADN y limpiar nuestros codones.
- Expansión de la Conciencia y luz cuando meditamos.
- Sanación a la Tierra.
- Para la fecundidad y un parto fácil y feliz.
- Para la irritabilidad, la agresividad, la depresión.
- Para liberar miedos y recuperar la paz profunda.
- Reconexión de las 12 capas del ADN, 11 que corresponden a los planos sutiles del ser.
- Activación, sintonización y armonización del Campo Mercabah
- Purificación, liberación, protección y desbloqueo para la sanación física, emocional, mental y espiritual.
- Armonizar todos los chacras.
- Energizar alimentos, agua, medicamentos, cristales.
- Liberarse de las adicciones.
- Enviar sanación a distancia, más allá del tiempo y del espacio.
- Acceder a las memorias akásicas.
- Disolver implantes, y toda experiencia de limitación o sufrimiento relacionado con ellos.
- Entrar en la energía del perdón.
- Concentración y volver al eje. Reconectarnos y enfocarnos.
- Tratar a nivel de la memoria celular, malos tratos o abusos. Sanando las partes “oscuras”
- Fatiga crónica y energías infrahumanas, larvas.
- Hiperactivos, como los niños índigo.
- Reanimar y recuperar la memoria celular y la memoria de su misión o plan divino.
- Abundancia y prosperidad.
- MÁS…
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